Dormir y despertar, sueño y realidad, además de ser dos alternativas de la existencia humana también funcionan como fusibles que saltan ante una gran tensión.

Podemos desmayarnos (dormirnos) ante una trágica e inesperada noticia o, por el contrario, una pesadilla de contenido angustiante y amenazador puede despertarnos en medio de la noche para escapar del mal sueño.

Es de hacer notar que los que dormimos y reposamos somos los seres humanos, pero no nuestro psiquismo, que trabaja día y noche, como prueban nuestros sueños.

El insomnio que ataca en el comienzo de la noche tiene habitualmente más que ver con la ansiedad y con el miedo. En cambio, cuando nos despierta en la madrugada sin dejar que recuperemos el reposo, su razón más frecuente es la depresión y la culpa. Aquí es necesario tener en cuenta -además de lo dicho y sus ramificaciones- el miedo a soñar como causa del insomnio.

 

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